El Sr. García había repostado gasolina en su gasolinera habitual, pero había dejado las llaves de su vehículo mercedes puestas. Al salir, tras abonar el importe correspondiente, un vehículo ocupado por tres individuos le abordó y le preguntó cómo ir al aeropuerto de Barcelona, amablemente les respondió y cuando pudo darse cuenta de lo que ocurría sólo pudo percatarse de que el vehículo de los desconocidos salía a toda velocidad y que su coche, por desgracia, ya no estaba en la estación de servicio.
Este hecho es más frecuente de lo que parece. El “modus operandi” de los delincuentes es similar, consiste en abordar a la víctima para distraerla mediante diversas tácticas cuidadosamente estudiadas, para sustraerle el vehículo sin aplicar ningún tipo de violencia.
En este caso que hemos mostrado como ejemplo el asegurado tuvo mucha fortuna. El vehículo apareció sin un solo rasguño estacionado correctamente en una urbanización de la comarca del Vallés Occidental un mes después de cometido el hurto. Curiosamente unos días antes de aparecer el asegurado recibió en su domicilio la desagradable carta de la Aseguradora informándole que no iban a indemnizarle ni un euro ya que la sustracción era un simple hurto y, por tanto, carecía de cobertura por su póliza “a todo riesgo”. Es lo que comúnmente se conoce como “hurto al descuido”, hecho que los seguros no cubren, ni siquiera aunque se posea la modalidad más amplia.
Es importantísimo, pues, no dejar jamás las llaves puestas en el contacto del vehículo, ya que este pequeño detalle convierte la sustracción en un hecho sin cobertura en los seguros de automóviles. Ponemos este caso práctico como muestra de lo que no debemos hacer nunca, ya que una confianza excesiva nos puede salir muy cara. Y más, en caso de que el vehículo sea un turismo de gama alta, de elevado valor.





